Rock Werchter 2009

Jueves 2

A principios de julio, Óscuate! Cogió sus maletas para dirigirse a un pequeño pueblecito belga con el mismo nombre que uno de los festivales europeos más importantes, Werchter. 

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Después de todas las dificultades que supone relacionarse con gente que habla algo así como una mezcla de inglés y alemán y que, además, son mucho de ir a su rollo, conseguimos encontrar el curioso lugar. Eso sí, todo está muy bien organizado y el transporte público que te lleva desde cualquier punto de Bruselas hasta el mismo festival es gratuito mostrando tu entrada
Un par de minutos en la ciudad de Lovaina (el primer punto a donde teníamos que llegar desde Bruselas y desde donde nos llevarían a Werchter) bastaron para darnos cuentas de que no solo en España hace un calor insoportable en verano. Las colas al sol para el bus se hacían interminables, pero bueno, todo por llegar al ansiado destino. 
De nuevo la organización y el riguroso orden: cada autobús correspondía a una zona de acampada y nos empezaron a distribuir por grupos. Nosotros no sabíamos muy bien a donde íbamos así que colocamos nuestro equipaje por donde pudimos y al llegar nos asentamos en la zona que consideramos más cercana al recinto. A lo cómodo. 

 Ya montada la tienda y soltado los bultos decidimos huir de allí rápidamente. La temperatura del camping recordaba a la de cualquiera de los festivales veraniegos del sur de España, solo que con pocas duchas y de agua caliente. 
Una vez inspeccionados todos los puestos de comidas, bebidas, merchandising y demás (que no eran pocos), nos dirigimos al enorme recinto donde se celebrarían los conciertos. 

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Apenas eran las 16h, cuando llegamos y ya había gente por todas partes, en los puestos de comidas, en los de helados, tomando el sol y por supuesto, bebiendo cerveza (Jupiler, por cierto, que era el patrocinador). Todo esto con Eagles of Death Metal sonando de fondo en el escenario principal. Los

IMG_8672estadounidenses supieron dar caña a su garage-rock para no pasar desapercibidos en tan desafortunado horario. Les tomó el relevo la jovencísima Lily Allencon un concierto mucho más adecuado para las temperaturas que corrían, mas light, más bailable. Consiguió reclamar la atención del distraído público con una simpática versión del “Womanizer” de Britney Spears y otro cover de The Killers, a partir de ahí, fueron sonando “Smile”, “Littlest Things” y lo mejor de su último disco, “It’s not me, it’s you”, incluido “Fuck you”.

7 de la tarde, ya iba siendo una hora más normal para ver conciertos y se notó en el de Fleet Foxes, en el Pyramid Marquee (un escenario bastante más pequeño que el Main Stage en forma de carpa). Miles de personas cubrían los alrededores de la carpa disfrutando del folk de los de Seattle de la mejor forma que pueden verse estos conciertos; sentado en el césped, mirando embobado el escenario y con algo fresquito para beber en la mano. Así lo hicimos durante un par de canciones, porque cuando hay tantos grupos buenos ese es el problema, que coinciden. 

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 Así que de nuevo al Main Stage, para ver un poco de Dave Matthews Band, que, para mi que no esperaba demasiado, me sorprendieron enormemente y hasta me hice un sitio en las primeras filas. O bueno, en el primer foso de público (de nuevo la extraordinaria organización, que dividía al público en varios fosos o espacios para que no se produjeran avalanchas). Aunque la finalidad de buscar un buen sitio en este concierto no era otra que guardarlo bien para lo que venía después (Placebo + Oasis + Prodigy) sin tiempo apenas para comerte unas frites con mayonesa (mientras, en la Marquee, Pendulum y Tiga. Cuestión de gustos ).
11111111 copia peeqqAhora sí que sí, bajadas las temperaturas salió la gente de hasta debajo de las piedras y apenas se veía césped en los alrededores del escenario principal minutos antes de Placebo. Tanto, que costaba la misma vida llegar de un escenario a otro sin que se terminara el concierto por el camino. 

La banda de Brian Molko tiene más seguidores de lo que me esperaba y en su directo estuvieron pletóricos, profesionales como cada vez que los he visto. Sabiendo crear un repertorio lo suficientemente ameno como para que nadie se retire del escenario un segundo, dando igual protagonismo a su nuevo trabajo “Battle for the Sun” como a lo que de verdad movió masas alguna vez, “Special K”, “Every you and every me”, “Nancy boy” y una larga lista de temazos que nos han regalado desde que empezaran allá por el 94. 

Placebo 

Después de este impecable directo llegó uno de los platos fuertes de la noche, Oasis, y con ellos infinidad de fieles seguidores de los que siempre van acompañados. Ya se sabe que el público de los Gallagher no es un público cualquiera, sino que van a por todas (tanto como para colocarse en primera fila con una camiseta que decía “I’m here only for Oasis” ). 
Con la misma puntualidad con la que se venían celebrando todos los conciertos – algo que se agradece realmente – los hermanos de Manchester y su banda salieron al escenario del Rock Werchter donde, al fin, se había hecho de noche y corría un fresquito más que agradable.
A pesar de esto, Liam decidió que un chubasquero hasta las rodillas era el atuendo más adecuado para la velada. Comenzando por “Rock and Roll Star”, siguiendo con “Lyla”, “Cigarettes & Alcohol” y “Roll With It”, intercalando temas del último disco, los justos, solo los mejores, bajando la intensidad para volver a lo más alto con “Morning Glory”, “My Big Mouth” y como no, “Wonderwall” . Así es como se gana un grupo de este nivel a su público. Pasado esto llegó el mejor momento de Noel,  “Don’t Look Back in Anger”, durante el cual su hermano no dudó en robarle protagonismo bajándose del escenario, dando un paseo por entre las primeras filas y hasta fumándose un cigarro (que pidió, por cierto) en el público mientras disfrutaba de su banda.
Tras este descansito, volvió al escenario para terminar con “Champagne Supernova” y una versión de los Beatles, “I am the Walrus”

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Llegando al final de esta primera jornada, nos quedaban las fuerzas justas para el último concierto (ni uno más), Prodigy. Pero el grupo fiestero por excelencia venía atope con sus Invaders Must Die” y eso que solo era la 1 de la mañana. Tanto el grupo como su público se entregaron por completo a los sonidos electrónicos de “Smack my Bitch” o “Firestarter” así como a los enérgicos movimientos de Keith y Maxim, terminando la noche de la mejor manera posible. 

Quedó confirmado lo que ya se preveía: este festival pinta realmente bien. 

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